Marrakech
Es una de las más importantes ciudades de Marruecos, cuenta con 1.545.541 habitantes y está al sur del país, al pie del Atlas, a 466 m. de altura. Cuenta con numerosos monumentos patrimonio de la Humanidad, lo que la convierten en el principal atractivo turístico del país.
Fue fundada en 1062 por Youssef Ibn Tachfin, un jefe de los Almorávides y se convirtió en una de las ciudades más importantes del Islam medieval. Ha dado el nombre al país, Marruecos, que es una deformación del nombre de la ciudad.
El clima es mediterráneo seco. La temperatura media anual es de 19,2º y oscila entre los 11,6º de enero y los 27,6º de julio. Son escasas las heladas y en cambio abundantes las altas temperaturas en verano, que todos los años superan los 40º en varias ocasiones. Las precipitaciones son de 247 mm. anuales concentradas de octubre a mayo, muchas veces de forma torrencial.
Sin duda el lugar más emblemático de Marrakech es la plaza Jamaa el Fna. Es una gran plaza que todo el dia se encuentra llena de actividad y de gente, siempre hay vendedores de zumos, de frutos secos y de plantas. A partir de la tarde, aparecen los que montan los tenderetes de comida, y la plaza humea.
A la vez están los contadores de cuentos, los juegos, las mujeres que pintan con henna. Esta plaza está declarada por la UNESCO como patrimonio oral de la humanidad. Casi todas las casas que rodean la plaza son sitios de comida y cafetines y suelen tener terraza, para ver la plaza desde arriba.
La Medina de Marrakech fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1985.
La primera impresión que se recibe de Marrakech supera cualquier descripción. Es difícil creer lo que tus ojos ven desde la ventanilla del avión: no es exactamente un oasis pero hay más de 100.000 palmeras, que se pierden por el horizonte. La tierra es roja, como el color de las murallas que rodean la Medina.
Por si fuera poco, las majestuosas cimas del Atlas -con alturas que superan los 4.000 metros- vigilan atentas el devenir de esta gran capital de Sur, puerta del desierto y primer centro turístico del reino de Marruecos.
"De primeras te extraña y después te entraña" - apuntó Fernando Pessoa en su cuaderno de viajes como impresión sobre Marrakech.
Una vez entrañado, puedes respirar su aire de sorpresas, repleto de sabores intensos, colores frenéticos y sonidos vibrantes. Marrakech es realmente camaleónica, al estilo de las grandes metrópolis cosmopolitas, como Nueva York o París.
Al entrar en La Medina de Marrakech te rodeará un ambiente medieval con un ritmo distinto y un contínuo bombardeo de olores y sonidos embriagantes.
No tengas prisa por disfrutar del espectáculo, y no dejes de ver el zoco de los tintoreros y su perpétuo aire festivo; el de los herreros -que muestra magníficas obras de bronce y cobre-, los de las babuchas, joyeros, ebanistas...
En la plaza Rhaba Kedima encontrarás el mercadillo de los kilim y tapices bereberes. Marrakech es una terrible tentación para todo amante de la artesanía y del arte de comprar. Se pueden encontrar: tapices, cerámica, objetos de bronce y cobre, joyas, cuero... también bebedizos y pócimas. En el zoco se sigue una sofisticada tradición del regateo.
Pero si no tienes paciencia ni tiempo, ve al Centro de Artesanía o a las tiendas de Gueliz; la parte europea de la ciudad.
Para comprar tapices, Chez Abdelmalik--en Rahba Kedima- es el mejor lugar. Tiene ambiente de Alí Babá y un servicio internacional de envío perfectamente organizado.
La mayoría de los jardines están situados fuera del recinto amurallado. Frente al Palacio Real se abre el jardín de Agdal -una enorme extensión, encerrada entre muros- donde se descubren estanques y un sinfín de árboles de todo tipo.
Uno de los lugares más populares de la ciudad, durante los fines de semana, es el Jardín de la Menara. Alrededor de su enorme estanque se pueden ver todo tipo de plantas tropicales.
El jardín favorito de muchos visitantes es el de la antigua residencia del pintor Majorelle, hoy propiedad del diseñador Yves Sant-Laurent, repleto de palmeras, cocoteros y buganvillas. Todo ello rodea a un precioso edificio -color añil- que alberga un museo de artes decorativas.
Marrakech en los tiempos de la dinastía almohade fue la ciudad más importante del occidente musulmán, la capital del imperio del Magreb y Al-Andalus. Prosperaba sobretodo gracias al lucrativo comercio trans-sahariano, que ha conseguido permanecer como tal gracias a su ubicación estratégica dentro del país: en una depresión entre la costa atlántica, las montañas del Alto Atlas y dos principales ciudades de negocios (Casablanca y Rabat).
Ouarzazate
Al sur de Marruecos, en pleno desierto, Ouarzazate domina la región desde lo alto de las casas de color ocre de estilo depurado. Punto de partida de la ruta de los Oasis, está considerada como una etapa atractiva para los exploradores del desierto. Desde aquí, se sale para admirar las Casbahs, rosaledas y otras maravillas del Sahara antes de volver para tomar el té y comer tajine a la sombra de la urbe.
Rabat
Capital del Reino de Marruecos, situada en la costa atlántica, en la orilla sur de la desembocadura del río Bu Regreg, que la separa de la vecina ciudad de Salé. En 2004 tenía una población de 1.622.860 habitantes.
El núcleo original de la ciudad fue el campamento fortificado o ribat construido por el sultán almohade Abd al-Mumin en 1150, aprovechando una alta pared rocosa que domina la desembocadura del río. El lugar fue base para incursiones almohades en la Península Ibérica y fue bautizado como Ribat al-Fath o Campamento de la Victoria.
A partir de 1610 en Rabat y la vecina Salé se instalaron numerosos refugiados moriscos expulsados de España, lo que revitalizó la ciudad. En la fortaleza de los Udaia, la parte más antigua de la ciudad, se instaló la práctica totalidad de la población del pueblo extremeño de Hornachos, que durante mucho tiempo mantuvo su idioma y de la que quedan numerosas huellas.
Meknes
Situada en el centro norte, a 267 km al sur de Tánger; a 60km al oeste de Fez y a 138 km al este de Rabat. Se accede a ella por carretera y tren (aeropuerto en Fez).
Meknassa de los Olivos- (Azeitún, da origen a la españolísima palabra aceituna), es una fundación berebere del siglo IX, pero hasta 1069 no toma su verdadero carácter, cuando los Almorávides construyen un bastión y una alcazaba. Tras pasar por asedios, conquistas, abandonos y reconstrucciones, Meknès alcanza su apogeo bajo el reinado de Mulay Ismail que la hizo su capital.
Este sultán alauí, contemporáneo de Felipe IV, embelleció Meknès dotándola de murallas con puertas monumentales, jardines, mezquitas, alcazabas y su primer palacio, Dar Kebira. El resultado es una de las ciudades más monumentales de Marruecos.
Además de recorrer las murallas, callejear por la medina y regatear en los zocos, el viajero debe dirigir sus pasos a la plaza El Hedim, inmensa explanada (200m de largo por 100 de ancho), particularmente animada por la noche. Bordeada por construcciones modernas, entre ellas un mercado cubierto de frutas y verduras, donde se pueden comprar sus famosas aceitunas.
Fez
Es la tercera ciudad de Marruecos, después de Casablanca y Rabat, con una población de 946.815 habitantes según el censo de 2004 (gentilicio: fasi o fasí). La ciudad de Fez es la capital de la región de Fez-Boulmane. Esta situada en la provincia de Fez-Saïss, en la prefectura de Fez-Dar-Dbibegh, en la región antiguamente llamada Hispania Nova.
Es una de las cuatro ciudades llamadas imperiales junto a Marrakech, Meknés y Rabat. En Marruecos está considerada como el centro religioso y cultural del país. Su universidad, famosa por el estudio del árabe y la religión musulmana, la convierten en punto de paso de un gran número de estudiantes marroquíes.
La ciudad se divide en tres zonas, Fez el Bali, la zona antigua, dentro de las murallas, Fez-Jdid, la zona nueva, donde se encuentra la Mellah, el barrio judío, y la Ville Nouvelle (Villa Nueva), la zona francesa en el noroeste de la ciudad. La medina de Fez el Bali, la mayor de las dos de la ciudad, es la mayor zona peatonal de mundo, y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981. La ciudad cuenta con los servicios del Aeropuerto Saïss.
La ciudad de Fez fue la capital de Marruecos durante varios periodos de la historia del país africano, pero perdió definitivamente esa condición con la ocupación colonial francesa. En 1912, la mayor parte de Marruecos pasó a formar parte del Imperio colonial francés, y la capital de la nueva colonia fue Rabat, que mantuvo su estatus tras la independencia en 1956. Ese mismo año, la población judía de la ciudad desapareció casi por completo, en parte por los amotinamientos de la población árabe . Durante la época bajo control francés se construyó la parte moderna de la ciudad, conocida con el nombre francés de Ville Nouvelle, que es el centro comercial de la ciudad.