San José
San José es la capital de la República de Costa Rica y la cabecera de la provincia de San José. La ciudad es el centro político y económico del país, y aglomera más de la mitad del comercio y los servicios de éste. Recibe su nombre en honor de José de Nazaret, padre putativo de Jesús de Nazaret.
Al igual que los cantones decanos del país, el cantón central de San José fue fundado el 7 de diciembre de 1848. La población surgió alrededor de 1737-1738, y ha sido capital de Costa Rica en tres épocas: en 1822, de 1823 a 1834 y desde 1838 hasta la actualidad. Se trata de una ciudad con una interesante mezcla de historia y modernidad, aunque la zona centro está casi deshabitada y se convierte en un lugar de paso que congrega durante el día a más de un millón de personas, lo que genera el caos vial y el aumento de los niveles de contaminación.
A pesar de sus problemas, según estudios realizados en el ámbito de toda América Latina, San José sigue siendo una de las ciudades más seguras y menos violentas de toda la región. En 2006 fue designada Capital Iberoamericana de la Cultura.
La ciudad cuenta con varios teatros y auditorios entre los que destacan el Teatro Nacional, el Teatro Popular Melico Salazar, el Auditorio Nacional del Museo de los Niños, así como otros teatros menores como el Lucho Barahona, el Arlequín, etc.
La ciudad también cuenta con varios museos como el Museo de los Niños, el Museo Nacional, el Museo de Oro, el Museo de Jade, ubicado en el INS, y el Museo de Arte Contemporáneo.
Entre las zonas de esparcimiento destacan la gran cantidad de parques con los que cuenta la ciudad, como el Nacional, el Morazán, donde se encuentra el Templo de la Música, el Parque Central, el Parque de la Paz o el Parque Okayama, etc., y algunas grandes avenidas, como la Avenida Central, la vía peatonal más relevante de la ciudad.
Otros lugares interesantes son el zoológico Simón Bolívar, el Parque Nacional de Diversiones y multitud de edificios históricos como el edificio de Correos de Costa Rica, la antigua Soda Palace, la Casa Amarilla, el Museo Nacional (antiguo Cuartel Bellavista), la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano y la iglesia de La Merced.
Tortuguero
El Parque Nacional de Tortuguero, a unos 80 kilómetros al noreste de Puerto Limón, nos ofrece el magnífico espectáculo de las tortugas marinas que por si sólo ya merece el viaje. Esta zona costera protegida es el más importante enclave del Caribe de crianza de las tortugas verdes de mar. Aquí habitan cuatro de las seis especies de tortugas marinas que aún existen en el planeta. Y no es el único atractivo de la zona: paisajísticamente, el parque está formado por una serie de llanuras costeras, atravesadas por un sistema natural de lagunas y canales navegables de extraordinaria belleza que son el hábitat natural de especies de tortugas terrestres, del manatí o vaca marina, del cocodrilo y de una enrome variedad de crustáceos y peces de agua dulce.
Se calcula que entre 15.000 y 20.000 tortugas anidan en la zona cada año y la mejor época para verlas es de julio hasta mediados de octubre aunque las de la especie baula anidan entre abril y mayo, y las carey entre marzo y octubre. En algunas ocasiones, si tiene suerte, podrá observar también a las tortugas bobas.
Pero en el parque no sólo pueden contemplarse tortugas baula o carey, sino también monos de cariblanca, tapires y el raro y enigmático manatí.
Le sorprenderá también la gran variedad de aves acuáticas, las más de 300 especies de aves en general, las numerosas tortugas de agua dulce, lagartos, caimanes, cocodrilos, serpientes y otros anfibios. No olvide que más de la mitad de las especies de Costa Rica viven en esta zona.
Parque Nacional de Cahuita
A 43 kilómetros al sur de Puerto Limón se encuentra un lugar llamado Cahuita, un punto ideal para conocer de cerca la llamada cultura Criolla. Si decide visitar esta remota zona del Caribe Costarricense descubrirá que además Cahuita tiene lugares paradisíacos, como dos largas playas de cálidas aguas, unidas por un pequeño arrecife de coral: Playa Cahuita - o Playa Blanca- y Playa Negra. Más al sur todavía nos queda Playa Vargas, el mejor lugar para bañarse y tomar el sol.
Pero sin duda, Cahuita es conocida sobre todo por su Parque Nacional, uno de los más visitados de la costa caribeña por su arrecife de coral, sus largas playas y su fauna (monos, perezosos, mariposas) y también porque cuenta con una buena infraestructura hotelera y turística. Es el paraíso de los buceadores, que llegan procedentes de todo el mundo para sumergirse en sus aguas transparentes.
El parque ocupa 1.067 hectáreas de selva costera y arrecifes de coral, realmente impresionantes. Su arrecife coralino es el más grande de Costa Rica y, aunque se ha visto bastante deteriorado por la deforestación de la costa y el terremoto de 1991, es todavía un lugar de belleza incomparable. Se extiende en forma de abanico en un área de unas 240 hectáreas alrededor de Punta Cahuita, alargándose hasta unos 500 metros de la costa. Además de las treinta y cinco especies de coral, el arrecife alimenta y da cobijo a una gran cantidad de especies marinas como esponjas, anémonas, peces tropicales, moluscos, cangrejos, langostas, conchas marinas etc.
Pero en el Parque de Cahuita le sorprenderá también la enorme belleza de sus playas de arena blanca, sus cocoteros y su vegetación exuberante. El espectáculo visual de la infinidad de peces multicolores y la diversidad coralina que ofrece el fondo marino, son el sueño de todo buceador. El pez ángel reina es sin duda uno de los más bellos del arrecife, aunque existen otras especies muy atractivas como son el pez ángel francés, el isabelita y el pez loro azul.
En el parque hay otros hábitats interesantes, como el bosque mixto, el manglar o la vegetación litoral en la que abundan los cocoteros. Cualquiera de ellos merece por si sólo un viaje a Cahuita.
Arenal
Situado en la zona norte de Costa Rica, está el Volcán Arenal. Dormido hasta 1968, desde entonces mantiene una actividad constante, con frecuentes explosiones en las que su cráter expulsa piedras y cenizas en un espectáculo grandioso. Aunque resulta muy espectacular, no existe peligro para el viajero, siempre que se mantenga a una distancia prudencial. Durante la noche el volcán cobra una belleza realmente singular por el colorido que produce su incandescencia. Se puede pernoctar en los pueblos de alrededor, y en sus cercanías abundan aves y animales que convierten la visita a la zona del Arenal una experiencia muy especial.
El Parque Nacional Volcán Arenal, con 12.124 hectáreas, se encuentra al norte de la Sierra de Tilarán, muy cerca de las Llanuras de San Carlos y a 15 kilómetros de la pequeña población de Fortuna que es el principal centro turístico de la zona. Se trata de uno de los destinos más visitados del país, con numerosos senderos señalizados que permiten recorrer el parque y conocerlo a fondo, como el sendero Heliconias, el de Coladas, el de Tucanes o el de Miradores, a través de los cuales se descubre cómodamente la flora y fauna del Parque. El volcán y la zona colindante forman el Área de Conservación Arenal, integrada además por Tenorio, Miravalles y la Reserva de Bosque Nuboso Monteverde. Estamos ante uno de los rincones más ricos en biodiversidad del país: se calcula que la mitad de las especies costarricenses pueden encontrarse en este Parque.
Entre las especies más comunes de flora se encuentran el guayabo de monte, el lures, el cocobolo o el níspero. Y entre la fauna destacan el tepezcuinte, el danta, el pizote, el perezoso, el jaguar y el venado. A todo ello hay que añadir una abundante fauna de aves (loros, pericos y quetzales), así como serpientes como la boa o la lora.
El volcán Arenal es una zona perfecta si le gusta la observación de fauna y flora, aunque se recomienda no subir hasta el cráter, ya que al estar activo resulta peligroso. Desde el lado norte y por la noche, tendrá unas vistas increíbles, con el volcán derramando su lava por la ladera. El lugar ideal para observar este fenómeno son las llamadas Aguas Termales del Tabacón, al pie del volcán. Le recomendamos ir al atardecer y contemplar el espectáculo del descenso de la lava mientras toma un agradable y relajante baño. Una experiencia realmente gratificante.
Parque Nacional Rincón de la Vieja
La flor nacional de Costa Rica es la orquídea y concretamente una especie muy especial: la Guaria Morada. Si quiere conocerla en su estado natural, lo mejor es que visite el parque Nacional Rincón de la Vieja, la zona del país donde existe la mayor población en estado silvestre de esta bellísima y simbólica flor.
La Guaira Morada es sólo uno de los muchos atractivos de este Parque Nacional creado para proteger la flora y fauna del entorno volcánico. Situado sobre la cordillera de Guanacaste, en el macizo del Volcán Rincón de la Vieja, al norte del país, a 27 kilómetros al noroeste de Liberia, el Rincón de la Vieja forma parte de la línea divisoria de aguas que separa el Caribe y el Pacífico y por ello aquí nacen treinta y dos ríos, entre ellos el Colorado, el Blanco y el Ahogados.
Los ríos son uno de los grandes encantos, pero sin duda, los que visitan el parque, vienen sobre todo a descubrir uno de los paisajes más bellos del país: una combinación de curiosas formaciones geológicas con grandes extensiones de bosques y ríos de agua abundante corriendo entre ellas. En este macizo se han identificado además hasta nueve puntos de erupción, de los cuales uno sigue en activo. Al pie de este volcán, en el lado sur, se encuentran Las Hornillas, una zona de fuentes termales, cavidades de fango hirviente, conos de barro y otras formaciones muy interesantes en medio del bosque húmedo: todo un espectáculo grandioso que le descubrirá especies diferentes y difíciles de contemplar en otras latitudes. En las zonas más bajas domina el laurel, el aceituno o el ardillo; en las zonas intermedias, el copey, el cuajada, el iguano o el ciprés blanco. Y casi en la cima, los bosques de baja altura y árboles cubiertos de musgo que dominan el paisaje.
Si lo que le interesa es la fauna, tampoco saldrá defraudado: la cabra de monte, la guatuza, el armadillo, el perezoso, los monos congo, o el carablanca son algunas de las especies que podremos encontrar, además de los insectos, y en particular las bellas mariposas "morfo". Más de 250 especies de ave completan el espectacular catálogo natural de este parque.
Monteverde
En el parque costarricense de Monteverde, un sistema de puentes suspendidos de hasta 175 metros de altura, permite admirar de cerca paisajes naturales inimaginables.
Fundada por una comunidad cuáquera del mismo nombre, la Reserva Biológica del Monte Nuboso de Monteverde es un auténtico paraíso natural, una selva húmeda de 10.000 hectáreas en las que se puede disfrutar con la observación de sus curiosas especies de flora y fauna, como el sapo dorado -especie única por su rara condición de sordomudacuyos machos, a pesar de su nombre, presentan un vivo color naranja o, si lleva un buen guía, vislumbrar el colorido quetzal, ave sagrada maya.
La zona de Monteverde, en las llanuras del norte de Costa Rica, es conocida en todo el mundo como sinónimo de esfuerzo por la mejora de la conservación y el respeto a la naturaleza.
Sobre todo es famosa por su "bosque nuboso" y forma parte del Área de Conservación Arenal, que protege en total unas 63.000 hectáreas de bosques nubosos, húmedos y muy húmedos. Dentro de esta área, la Reserva de Monteverde, con sus 11.931 hectáreas, es una propiedad privada administrada por el Centro Científico Tropical, una asociación dedicada al estudio y la investigación científica sin ánimos de lucro, creada en 1972, que lleva a cabo tanto estudios científicos como programas de educación ambiental.
Sin duda, uno de los encantos de esta reserva es la niebla y las lloviznas constantes durante todo el año, que provocan la impresión de estar sumergidos constantemente en una nube, una sensación única, a más de 2.000 metros de altura. Podrá disfrutar caminando por los senderos entre variedades de grandes plantas y árboles cubiertos de epifitos y contemplar hasta más de 450 especies de aves. Durante una parte del año, de marzo a abril, a estas aves nativas se le suman otras que emigran de América del Norte y el espectáculo es realmente grandioso.
Playas de Guanacaste
El guanacaste es un gran árbol con forma de paraguas muy típico de Costa Rica, pero también es el nombre de la provincia más grande del país, la más variada y hasta hace poco tiempo, también la más olvidada.
Si es amante de las playas paradisíacas, el surf y el buceo, en esta antigua provincia nicaragüense encontrará un destino perfecto. Aquí se encuentra la península de Nicoya, repleta de playas casi de postal, como las de Naranjo, Paquera, Pelada, Guiones, Junquillal, Tamarindo o Coco y además, de octubre a marzo, se puede asistir en directo al fascinante espectáculo de la puesta de huevos de las tortugas laúd en el Parque Nacional Marino de las Baulas de Guanacaste.
Pero Guanacaste es una región famosa también por sus dos grandes Parques Nacionales: el de Santa Rosa, al norte de la ciudad de Liberia y el de Guanacaste, al norte de Santa Rosa, separados sólo por la carretera Interamericana y formando en realidad un gran parque único.
Si visita Santa Rosa, descubrirá la más importante muestra de bosque tropical seco protegido de toda Centroamérica, un enclave que se ha convertido en un importante centro de investigación sobre la ecología de este tipo de bosques. En Santa Rosa hay más de diez hábitats diferentes entre ellos bosques de encino, bosques "siempreverdes", manglares, pantanos de mezquite-nacasol, bosques de ribera o vegetación ribereños o vegetación de playa. Todo un despliegue de naturaleza que puede convertirle en un experto botánico.
En Santa Rosa se han descubierto más de 760 especies de plantas y su fauna, rica y diversa, está formada por 115 especies de mamíferos, 253 de aves, 100 de reptiles y una enorme cantidad de insectos, entre ellos las famosas y abundantes mariposas. Aquí hay armadillos, venados, pizotes, pumas jaguares o mapaches... entre otras muchas especies. Además,en sus playas de Nancite y Naranjo, espectaculares y muy recomendables, anidan las tortugas lora, las baulas y las verde del Pacífico. El mejor momento para visitar el parque es la temporada seca, aunque si lo que le lleva aquí es el espectáculo del desove de las tortugas, deberá de venir durante las lluvias.
El otro gran parque de la zona es el de Guanacaste, uno de los últimos creados en Costa Rica, en 1991, dominado por los volcanes Orosí (1.487 m) y Cacao (1.659 m). El parque comienza justo en la costa y termina en la cumbre de los volcanes, lo que permite contemplar una enorme variedad de flora y fauna ya que funciona como un corredor biológico que permite la migración estacional de muchas especies como algunos insectos, aves y mamíferos. El Parque está constituido por tres sectores o estaciones biológicas, conocidas como Maritza, el Pitilla y Cacao, desde las que se organizan las excursiones y en las que trabajan los científicos. La diversidad ecológica de Guanacaste es enorme y está repartida en los diferentes tipos bosques: muy húmedo tropical, húmedo tropical y seco tropical. Le recomendamos dos lugares que no le dejarán indiferente: el mirador de Pedregal y la majestuosa cima del volcán Cacao. Dos espectáculos para recordar toda la vida.
Los encantos de Guanacaste se completan con sus costas: más de 200 kilómetros con algunas de las más espectaculares playas de la costa del Pacífico de aguas cristalinas y de arenas blancas, rodeadas de una abundante vegetación. Son perfectas para pescar, nadar, bucear y sobre todo para practicar surf. No olvide que Guanacaste es uno de los lugares más conocidos por los amantes del surf y la pesca en alta mar.